Pedregoso camino andado

sin rumbo, ruta ni razón

Armado con un par de botas

y por pertrecho mi desazón.

 

Miradas turbadas de compañeros

curiosos por mi destino.

Pero en encontrar motivos

carezco, me falta el tino

 

Durante mi travesía

hablo con mi sombra

y a veces, llena de picardía,

me sonroja con mi diario;

recuerda que huyo de aquel día

 

Lo lúgrube de mi pasado

lo ilumina ese nácar.

Ese resplandeciente piano

que toca su más tierna melodía

sin siquiera haber sonado

Pues ese leve, congelado gesto

en mi cabeza es sinfonía.

 

 

 

 

 

 

 

 

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